Mujeres de Chiapas crean shampoo de café.
Mujeres campesinas de la zona alta del municipio fronterizo de
Cacahoatán, en Chiapas, decidieron alternar sus actividades del hogar y el
campo para crear la primera gama de productos de consumo estético en México,
cien por ciento orgánicos.

Virgilia Verdugo García y Emelda Pérez Solís, dos de las 10 mujeres que conforman al grupo “Keyla”, originario de la comunidad Azteca, ubicada en la reserva ecológica del Volcán Tacaná, en la franja limítrofe con Guatemala, explicaron en entrevista exclusiva que recibieron capacitación de parte de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
Elaborados de manera artesanal bajo un estricto proceso milenario de
respeto al medio ambiente y a la naturaleza.
“El shampoo de café ayuda a eliminar las canas naturalmente y fortalece el cabello”, señalaron al explicar detalladamente las propiedades que -según ellas- cada uno de sus productos tienen, algunos incluso para curar enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, bajo un tratamiento fabricado con un planta llamada Candor”, indicaron.
Había de aprovechar los recursos naturales de cada región y, en el caso
de Chiapas, muchos cultivos como el café y el cacao, son originarios de la
entidad.
Hay otros, sobre todo plantas aromáticas y árboles con propiedades
medicinales son sumamente abundantes en el estado.
Ese grupo de mujeres son de las pocas que decidieron arriesgar su
tiempo en un proyecto, que no solamente requería de dedicación y esmero, sino
también del respaldo de sus familiares y superar sus propias limitaciones
tradicionales.
Y es que en Chiapas, a pesar de los grandes avances que hay en materia
de defensa de los derechos humanos de todos por igual y la garantía de la
equidad de género, la cultura ancestral de las comunidades rurales todavía las
mantienen marginadas al trabajo del hogar y de la agricultura.

Dificultades
Las ahora empresarias reconocen que ha sido difícil vender sus
productos luego de que apenas han empezado con su comercialización.
Entre las causas consideran que está el hecho de que, a pesar de que
todo es completamente natural, todavía no hay la confianza de los consumidores
o no conocen los productos.
Tampoco han logrado penetrar los estrictos requisitos que exigen las
tiendas departamentales y su burocracia, y por ello se han limitado a las
ventas por menudeo, en pequeños comercios locales de la región y en los
mercados orgánicos que coordina El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
Sin embargo, la seguridad en sus palabras es clara muestra que hay en
ellas la esperanza de aumentar sus ventas para seguir dando el valor agregado a
la materia prima de Chiapas y, sobre todo, para ayudar en la precaria economía
de las familias campesinas en la entidad, como las de ellas mismas.

El trabajo de esas amas de casa campesinas también incluye el delicado
cuidado de las plantas y medio ambiente de donde sustraen sus cultivos y por
ello su trabajo es doblemente importante.
A pesar de sus limitaciones, ya están empezando a obtener recursos
económicos derivados de la comercialización, parte de los cuales están siendo
utilizados para la compra de insumos, como envases y etiquetas, mientras que el
resto ya está llegando al núcleo familiar.
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